Este
restaurante asador está situado en una antigua cueva bodega
debajo del castillo de Peñafiel. La decoración es
rústica y típicamente castellana, pero en realidad
la mejor decoración es la piedra de la cueva y las antiguas
barricas usadas antes para almacenar el vino. La cueva está
abierta para comer los fines de semana, todos los días
para grupos, pero siempre se puede bajar a visitarla desde el
comedor principal.
Aunque
la carta del restaurante es muy variada, la especialidad es el
cordero o lechazo asado en horno de leña, que sale en su
punto con su correspondiente ensalada. La típica morcilla
de la zona la sirven asada y también está muy buena.
No faltan otro tipo de carnes, chuletillas, chuletón y
una variada selección de pescados. Los postres son tradicionales
sin mucha complicación.
La
carta de vinos está básicamente dedicada a los Riberas
pero con precios muy razonables. En definitiva podemos decir que
en el Lagar de San Vicente se puede disfrutar de un buen vino
acompañando una buena comida sin que lo sienta demasiado
el bolsillo. Además se puede aparcar sin problemas lo que
siempre se agradece en Peñafiel.
