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RESTAURANTE
DIABOLO Web: www.meliagalgos.com/es/restaurante-diabolo.html
- E-mail: melia.galgos@solmelia.com
En un sentido amplio, pocos ingredientes representan mejor el recorrido que supone el acto del consumo de vino con su tan celebrado concepto “De la cepa a la copa” (y todas las combinaciones de sinónimos que se le ocurran), como el menú de maridaje que propone el Restaurante Diábolo, del Hotel Meliá Los Galgos de Madrid. Si entendemos que el vino nace de la tierra y acaba directamente en el hígado, el menú elaborado exclusivamente de setas y foie que propone el cocinero Valentín de las Heras es el encaje conceptual perfecto para experimentar con las opciones de maridaje más singulares. Son éstos, setas y foie, dos ingredientes, que ya por sí solos, cuentan con numerosos entusiastas. Pues ahora están de enhorabuena en estas jornadas gastronómicas que durarán hasta el 9 de Noviembre y que si, por petición popular fuese, de seguro durarían más. Habiendo probado propuestas como sus Boletus escabechados con carabineros, Setas de cardo a la parrilla con vinagreta de berberechos o los Chipirones rellenos de ragout de setas a la crema de foie; se lo aseguro, aprovecho aquí para lanzar un llamamiento público a una recogida de firmas solicitando la prolongación de estas jornadas. Sobre la originalidad de sus platos no tengo que decir nada. A la vista está. Sirva de ejemplo los mencionados arriba. Así que reseñaré los interesantes experimentos de maridaje con que el atento (y muy entendido) personal de sala nos brindó. La seta pide de lo que viene:
vinos cercanos al suelo; minerales, terrosos, que huelan a monte. El
Foie, según sus incondicionales, con vinos untuosos, incluso
dulces tipo Sauternes u Oporto. Aquí, para buscar la versatilidad
encontraron un gran aliado en la garnacha. Un rosado navarro y un tinto
de Calatayud. Así contamos con la golosidad propia de esta uva
y de esos puntos especiados y minerales que dan las cepas muy viejas,
como era el caso, haciéndole grato favor a setas y foie. Y romper
una lanza más, si cabe a favor, del rosado, Castillo de Javier,
este todoterreno que aguantó el asedio de todo el carrusel de
sabores y texturas por las que circulaban los platos, y no porque está
fresquito y pega con todo, sino porque realmente pegaba, encajaba y
apoyaba a estos platos. Casi tan difícil como buscar setas. Jaime Baeza,
colaborador de Rutas de Vino
Email: info@rutasdevino.com |
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